En este apartado de la página web pretendo hacer mis pinitos como monologista, o algo parecido. Siempre he creído que reirse de uno mismo, es la mejor terápia para dejar de hacerlo de los demás y con estas "historias" pretendo haceros pasar un buen rato caricaturizando algunas de mis experiencias en este complejo y divertido mundo que es la enseñanza. Estoy seguro que todos podéis sentiros representados en alguna de las "cosicas" que os cuento.

Aunque inicialmente sólo pensaba incluir en este apartado mis experiencias personales, creo que, al igual que he hecho en otros apartados de la web, aceptaría publicar trabajos vuestros que tuviérais a bien mandarme siempre que sean de un formato, intención y longitud semejante a los que podéis leer en esta sección.

 

MI PRIMER DÍA DE CLASE

Autor: EDUARDO MUÑOZ UBIDE

Tenía yo veintitres añazos y muchas ganas de comerme el mundo (educativamente hablando) y poner en práctica todo lo que durante seis años había aprendido, o eso creía yo, en la Escuela de Magisterio y en la Facultad de Ciencias del Deporte. Mi primera duda ante ese gran día fue de lo más prosaica y me la iba a resolver mi madre: ¿cómo ir vestido el primer día?. Yo ya había decidido el color del chandal que pensaba (iluso de mí) iba a ponerme, hasta que mi progenitora se imaginó repetidamente y en voz alta mi presentación ante el jefe de la empresa (director del IES) con "semejante pinta" y me convenció, quizás sea mejor decir coaccionó, a ponerme "algo más decente".

Con mucho tacto y con riesgo a perder su cariño (y lo que ello supone en la calidad y cantidad del plato del día) únicamente pude conseguir que me "dejara" acudir a mi recien adquirido puesto laboral en zapatos, vaqueros y camisa. Todo un logro teniendo en cuenta que el punto de partida de la negociación era el traje, sólo tenía uno, de las bodas. Tampoco me importó demasiado ya que en mi imaginario individual suponía que el primer día me explicarían en qué consistiría mi trabajo (grupos, programación, etc) y me darían una vuelta por el centro, dejando mi primer contacto con el alumnado para días posteriores.

Craso error. Mi presentación ante el director del instituto, tras firmar mi contrato en la delegación de educación, fue más breve que la sección cultural de una revista del corazón. Tras una mirada inquisitorial por encima de unas gafas (¿pero este pipiolo imberbe será capaz de domar a las fieras de tercero?) y un rápido apretón de manos me encuentro cinco minutos después de acceder al centro en la sala de profesores hablando ya con mi compañero de departamento. No se pudo extender demasiado en el minuto y medio que tenía antes de comenzar su siguiente clase y me llevó con mi primer grupo de la mañana (para que luego digan que los profesores no trabajamos) explicándome por el camino a qué cerradura correspondía cada una de las mil llaves de un llavero del Carrefour (¡¡Pero si no conocía el bar del instituto cómo iba a conocer sus cerraduras!!).

La primera clase de las cinco que aún me quedaban, los martes eran mi "día duro", traté de llenarla con juegos divertidísimos para mí y "un coñazo" según mis alumnos (¡¡aquí me gustaría verte Rousseau!!). En un claro ejemplo de supervivencia docente traté de compensar mis carencias (hasta que no me puse delante del "toro" no pensaba que fueran tantas) con implicación y participación en los juegos que propuse. Teniendo en cuenta que era una calurosa mañana de octubre, que ese día "no me tocaba pabellón" y que mi vestimenta no era la más adecuada, el resultado al final de la mañana era lamentable. A saber, sobaqueras modelo Macho Camacho en una camisa manchada por un pelotazo, zapatos desabrochados, despeinado y machacado tras cinco horas de "ser ejemplo" de todas las actividades que proponía.

Al sonar el timbre redentor que ponía fin a la mañana me intenté arrastrar hasta la sala de profesores. Y digo intenté por que os aseguro que no lo conseguí ni a la primera ni a la segunda. Cuando estaba subiendo unas escaleras para acceder a la primera planta una de las limpiadoras me espetó: ¡¡Esta escalera es sólo para profesores y los alumnos lo sabéis perfectamente!! Baja ahora mismo y ve por las otras. Tras comprender la causa me dispuse a sacarla del error, pero me fue imposible ante la cortante, y cada vez más elevada, voz de la mujer: ¡¡Ni es que ni es qua, abajo he dicho y punto!!. Tras semejante día no tuve energía ni argumentos (¡¡tantos estudios para dar unas clases tan desastrosas!!) para rebatir a la bienintencionada mujer, pero una conserje que no conocía pero que me había visto hablando con el director alzó la voz confirmando mi condición, lo que se tradujo en una inmediata disculpa de la "guardiana de la escalera" que no elevó mi estado de ánimo.

Casualmente llegué a mi destino y una amable compañera se presentó y nos pusimos a hablar. Conversando con ella, poco a poco, volví a ser yo mismo, a demostrar optimismo por la función docente y por mi propia capacidad para impartir la asignatura. Tras unos minutos hablando con ella volvía a sentirme vivo, animado. Mientras otros compañeros que se fueron incorporando le expliqué (¡¡cómo podía saberlo con mis pintas!!) que era el nuevo de EF. En un momento de la conversación, ella me dijo que era la proferora de FOL (así como suena) y yo, intentando aplicar la doctrina que me habían inculcado en la facultad de buscar caminos hacia la interdisciplinariedad me lancé a proponerle trabajar juntos en las unidades didácticas de expresión corporal (bailecitos y esas cosas). Todos se rieron menos yo. No era FOLK, era FOL (Formación y Orientación Laboral). Mi autoestima volvía a estar por los suelos, vaya cateto pedagógico estaba hecho.

Tras entretenerme unos minutos leyendo unos papeles quedé sólo en la sala y recogiendo la poca autoestima que me quedaba me dispuse a salir con mi mochila a las costillas camino del autobús, consciente de que ya había sobrepasado mi cuota de "collejas" por ese día. Pero me equivocaba. Antes de atravesar el dintel de la puerta, Rosa, profesora de lengua Castellana, me recriminó que estuviera allí: ¡¡La sala de profesores está prohibida a los alumnos!!. Hablaré de tí a la Jefa de Estudios. No respondí,... no tenía ganas.

COSAS DE CLASE

LAS SENTADILLAS Y LOS GENITALES

ENTRENAR EL RECTO

 

LÓGICA MATEMÁTICA APLASTANTE

 

UNOS CALCETINES UN POCO RAROS

 

EN CELLA TODOS SON DE TRACTORES

 

Un profesor del instituto decide preguntar en un examen escrito de 2º de ESO la definición de TABÚ. La respuesta del alumno no tiene desperdicio (pinchar en la parte blanca para ver repetido el texto).

 

¿DÓNDE DEJÓ EL CORCHO?

Enviado: Dario Alvano Casademunt

Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención, una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden: el cuadro era caótico. Decidió presentarse:

  • Permiso, soy el inspector de turno... ¿algún problema?
  • Estoy abrumada señor, no se que hacer con estos chicos... No tengo láminas, el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni que decirles...

El inspector, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió' a los chicos:

  • ¿Qué es esto? - Un corcho señor... -gritaron los alumnos sorprendidos
  • Bien, ¿De dónde sale el corcho?
  • De la botella, señor. Lo coloca una máquina.., del alcornoque, de un árbol .... de la madera..., - respondían animosos los niños.
  • ¿Y qué se puede hacer con madera?, -continuaba entusiasta el docente.
  • Sillas..., una mesa..., un barco... - Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?

Escriban a qué Departamento pertenece. ¿Y cual es el otro puerto más cercano'.' ¿A que país corresponde'' ¿Que poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? - Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:

  • Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...

  • Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?
  • Si señor; ¡cómo olvidarme! Que suerte que regreso. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?
LOS PROFESORES DE SACUNDARIA. Por los Murallitas en el Carnaval de Badajoz 2011

 

¡DIOS, TENGO TRIPITA!. Autor Leo Harlem para El Club de la Comedia

 

ESOS LOCOS QUE ENSEÑAN

Enviado por Raquel Martínez

Autor: Desconocido

Recomiendo ver antes el trabajo anterior de Marciano Duran

Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.

 En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
 
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
 
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen hacía adelante.
 
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
 
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
 
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.

UN DÍA EN EDUCACIÓN INFANTIL

Autora: LALI MORENO, DELEGADA DE LA F.ENSEÑANZA DE LAS CC.OO  REGIÓN MURCIANA.

Enviado por mi amiga y compañera Raquel Martínez.

Entran en " semi fila" porque se despistan, se sueltan, algunos se vuelven hacia la puerta porque no quieren entrar, ..., les acaricias, intentas calmar y tiras de ellos hasta el aula..."Qué monos, qué majetes son, pequeñas personitas aprendiendo a descubrir el mundo".

Quito la mayoría de los chaquetones porque ellos solos no son capaces; para sus papás, que solo tienen uno en casa, es más rápido quitárselo que enseñarle a que lo haga solo.Y encima del chaquetón van envueltos en una gran bufanda, y gorro y guantes que hay que guardar en los bolsillos de cada uno con cuidado, no vaya a ser que se pierdan y la madre te lo recrimine durante toda la semana. Porque aunque en la reunión de principio de curso se dice bien claro que todas las prendas de vestir deben ir con nombre... ¿para qué?, ya se encargará la profe de recordar de qué niño es cada cosa, total..., solo son 25 niños x 2 guantes + 25 bufandas + 25 bolsitas del almuerzo + 25 gorros..., Cuando empiezas a asociar "los de piolín son los de Marta", "Hello Kitty de María"...., llega el cambio de tiempo y... vuelta a empezar.

Bolsitas con el desayuno por el suelo, unos sentados en su sitio, otros corriendo por el aula. Se pone orden levantando la voz y dando palmadas. Las 9.20, por fin se han sentado todos, momento de calma, hacemos asamblea, repito más de 20 veces que para hablar hay que levantar la mano, hay que respetar el turno: unos escuchan, otros están en su mundo y otros, después del gran tazón de cereales de desayuno que les han puesto en casa, sienten la llamada de la selva. En mitad de la asamblea 4 niños se levantan porque quieren hacer " caca ". Según van acabando hay que ayudarles a limpiar el culito, porque no saben (Otra cosa que sería muchísimo más fácil de aprender en casa pero.. sus atareadísimos papás no han tenido tiempo) y se ensucian ropa, manos, baño y a otro compañero si se acerca demasiado.

Por fin has conseguido que escuchen,  "qué monos", como van aprendiendo,...y cantamos canciones, cuentan sus aventuras, vemos un libro sorprendente que ha traído Pablo de casa con imágenes preciosas del tema que estamos trabajando...

Empezamos el trabajo por rincones, se vive un momento de calma, juegan, experimentan, aprenden, comparten,..., les miras y piensas... "están felices, pa comérselos"... y al momento "¡te arrepientes de no haberte comido a alguno!", se levantan, le quitan el material a otro compañero, grito, agresión, llanto,... niño a la silla de pensar. Así uno detrás de otro, llanto, ... limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos...


Para recoger el material yo pido, yo vuelvo a pedir, yo toco el silbato, yo toco el tambor y doy palmadas y termino gritando: ¡A RECOGER A COLOCAR CADA COSA EN SU LUGAR¡, a la vez que yo voy cogiendo cosas del suelo. Unos pocos me imitan mientras otros miran extrañados, que deben pensar... "¿recoger?, si eso en casa siempre lo hacen mis papás, ¿por qué lo voy a hacer en el cole?"

Hora del aseo: por grupos se lavan las manos y van al baño. Reparto jabón, reparto servilletas, reparto papel higiénico, algunos son super autónomos, se nota que lo hacen a menudo, otros... uno empuja porque iba el primero, otro mete el dedito en el grifo, agua por todas partes, pis fuera,...

Almuerzos:  ábreme el zumo,  se me ha derramado el zumo, un yogur abierto en el suelo, galletas oreo pisoteadas, yo no quiero pan, a mi esto no me gusta, en casa nunca lo como, mamá ha dicho que a ver si en el cole aprendo a comerlo, pero a mí no me gusta, llanto... me quiero ir con mi mamá, seño pélame la pera que a mi mamá no le ha dado tiempo ("total, ya lo hará la profe que solo tiene 24 niños más en el aula") y limpio mocos. 

Anda¡, fulanito ha vomitado....¿qué hago?, dejo solos a los 24 niños mientras voy a por serrín y a cambiar la ropa y llamar a los papás del que está enfermo... ¡¡socorro!!
Recogemos y 15 minutos más para volver a poner los chaquetones. Patio y madres y abuelos en la muralla vigilando que a sus hijos no les pase  nada, porque los maestros ¿para qué estamos?
Mocos, pipí,  fulanito me ha pegado, menganito no te subas en el árbol, periquito no muerdas, las piedras no se chupan, la arena no se come,limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos ...

Vuelta a clase, colgamos chaquetones en las perchas, limpio caras con toallitas, manos con agua y jabón, y vuelta a la tarea: no se pinta en la hoja del compañero, los papeles a la papelera, limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos...

Hora de la salida: la familia agolpada en la puerta para que su hijo-a salga el primero, me piden explicaciones de por qué un niño se ha arrancado la costrita de la frente, otro dice que se ha raspado el dedo con el suelo, otro que no se ha tomado el zumo, otra madre preocupada porque el niño ha bebido poca agua y otra porque su niño ha salido de clase con mocos, una bufanda que no aparece, un guante perdido desde la semana pasada, una botella de agua que no es suya, ... ¿y el nombre?, ¿tenía puesto el nombre?...

Llego a casa , con la boca seca porque no me acordé o, mejor dicho, no tuve tiempo de beber agua, y me tropiezo con una vecina que me dice, andaaa ehhh ya hasta mañana..., qué poco trabajáis los maestros...Porque claro,  la preparación de la clase y el material del día siguiente me lo ha buscado y elaborado ella o su marido. Pero ponte a explicárselo.
 
Y cuando siempre oyes lo mismo en relación a nuestro trabajo, de lo bien que se vive, de las vacaciones, de la suerte que tenemos de poder estar criando a sus hijos cuando ellos andan despreocupados de sus retoños, piensas: y siendo que las universidades aceptan matrículas de nuevos alumnos ¿Tan tontita es la gente para no estudiar y tratar de conseguir ese trabajo de sus sueños, donde sin hacer nada te pagan y siempre se está de vacaciones?
 
 Así con 67 años no, con 80 podríamos jubilarnos y tan frescos¡¡. 
 

Menos mal que siempre hay un "pequeño Luis" que parece que adivina el momento en el que necesitas escuchar unas palabras de ánimo. "Qué guapa estás hoy, seño.¡¡¡ te quiero mucho!!!"

"La mejor arma contra la ignorancia es la educación"

LOS PROFESORES

Autores: El Club de la Comedia.

Tomado de http://a2sinda.wordpress.com/2006/03/15/monologo-los-profesores/.

Cuando me preguntaban de pequeñito:
- ¿Y tú qué quieres ser de mayor?
Yo siempre contestaba:
- Médico, abogado, policía, periodista…
Vamos, que lo que yo quería era salir en una serie de televisión.

Lo que nunca dije fue “profesor”. Sí, porque en el cole mola todo menos los profesores: hay columpios, plastilina, niñas para tirarles de las coletas… Pero tú llegas allí y te tienes que poner a escuchar a un señor, sin coletas, al que pagan para que te enseñe cosas que a ti no te interesan. Es como si tus amigos te organizan una despedida de soltero y contratan a Karmele Marchante para que haga un strip-tease.

Cuando los padres nos mandan al colegio no saben en lo que se meten. Porque antes de ir al cole, tú creías que tu padre era Dios: “Mi padre sabe hacer aritos con el humo del cigarro… y le da cinco toques al balón sin que se le caiga… y vuela” Pero luego te das cuenta de que no. De que Dios… es la seño. Y llegas a casa:
- Pues ha dicho la seño que fumar es malo… Y que el fútbol embrutece a las sociedades, alienándolas de los verdaderos problemas que la acucian… Y que no vuelas… Lo ha dicho la seño.

Para ti, decir “Lo ha dicho la seño” es como decir “Lo ha dicho el Papa en la CNN” Y es que para un niño la seño tiene superpoderes. Está escribiendo en la pizarra y de repente dice:
- Juanito, cállate.
¡Sin darse la vuelta! ¡Vamos, hacía unos milagros que ni Jesús! Porque Jesús convertiría el agua en vino, pero es que la seño… la seño coge azul y amarillo… ¡Y hace verde!

Y, claro, te enamoras de ella. ¡¿Qué vas a hacer?! ¡Si no para de darte esperanzas! ¡Te manda a por tiza! ¡Te ata los cordones! ¡Te cura las pupas soplando! Pues eso: que en cuanto tienes dos años más lo único que quieres es verle las bragas. Yo me pasaba el día tirando el lápiz al suelo y recogiéndolo. ¿Por qué se creen que los niños están todo el rato sacándole punta al lápiz? No es porque escriban mucho, es porque se les despunta de tanto tirarlo.

Bueno, si hacía falta, tirábamos hasta la pluma de la comunión, lo que fuera. Pero siempre sabíamos de qué color llevaba las bragas: “¡Hoy azules!, ¡hoy blancas! ¡Hoy las mismas de ayer…!” Yo creo que la seño debería aprovechar esto y ponerse publicidad en las bragas… Por supuesto, publicidad institucional: “A tope sin drogas” Pero llega un día en el que te cambian a la seño por un profesor para cada asignatura, cada uno con su mote: El Conejo, que tiene unos dientes gigantes; El Bombilla, que tiene una cabeza gigante; El Lequio, que tiene…. Acento italiano.

Había uno al que llamábamos El Enrollao. Yo creo que en todos los colegios hay un enrollao. Es ese que llega el primer día y dice:
- A mí llamadme Carlos.
Es el que os lleva a ver la fábrica de chocolates Elgorriaga… el que te llama “colega, tronco, campeón”… Pero a mitad de curso aquello es un desmadre y la clase parece Tómbola. Y entonces se pone serio y empieza a hablarte de usted. Y le haces el mismo caso que le hacen a Ximo Rovira: ninguno. Es normal, después de haber sido colegas y compartido chocolate…

Teníamos otro que era El Amargao. Todo el día poniendo ceros. Este entraba en clase y en vez de buenos días decía:
- Fernández, un cero. Y van dos esta semana. Ya tiene la bicicleta.
Y le encantaba ausentarse y dejar a uno apuntando a los que hablaban.
- Javi, ¡una cruz por hablar!
- Pero si yo no estaba hablando.
- ¡Uh! ¡Otra!

¡Qué obsesión con que los niños no hablen! Los amargados son como las hemorroides: hay que sufrirlos en silencio. Y además, ¿qué pretenden al poner a un niño apuntando a sus compañeros? ¿Formar chivatos? Así empezó Judas: ¡Poniendo cruces!

Pero, para compensar, en todos los colegios hay una profesora “tía buena”. Aunque no nos estusiasmemos ¿eh? Para ser profesora “tía buena” no hace falta ni ser tía ni estar buena. Sólo hay que llevar vaqueros y dar inglés. Vamos, que si Loli Álvarez hubiera sido profesora de inglés, no le hubiera hecho falta operarse.

Y a la profesora “tía buena” siempre se le inventa un rollo. En mi colegio se decía que estaba liada con Galván, el cabrón de gimnasia. Que era un tío que estaba todo el día con el pito en la boca…
- A hacer flexiones, ¡pi, pi, pi! ¡Venga, Fernández, una más! Es que no le pone voluntad…

Y tú pensabas: “A éste me gustaría a mí verlo con la profesora de inglés en la cama… Ella, con el pito en la boca: ¡pi, pi, pi! ¡Venga, Galván, uno más…! ¡Es que no le pones voluntad!…”

Pero esta época ha pasado. Los profesores ya no pueden hacer lo que les dé la gana. Ahora los que hacen lo que les da la gana son los niños. Sí, porque conocen sus derechos y si el profesor les pregunta:
- A ver, Adrián, el sistema Penibético.
- ¿El sistema qué…? No hablaré si no es en presencia de mi abogado.
Y que no se les ocurra al profesor abrirle espediente… Porque el niño lo espera en la calle y la abre la cabeza.
Y por eso el tipo de profesor que más abunda es… el acojonado:
- ¿Os parece que pongamos un control de literatura el martes?
Y todos:
- ¡¡¡¡No!!!!
- ¡Vale, vale! Pero leéis La Colmena, ¿eh?
- ¡Nooooooo!
Bueno, pues… por lo menos veis la película…
- ¡Noooooo!
- Pues, pues comed miel.
- ¡Nooooo!
- Pues ved Gran Hermano, ¡que está lleno de zánganos!

LA ENSEÑANZA

Autor: Buenafuente.

 

AQUELLAS CLASES DE GIMNASIA

Tomado de El Blog de De Cabo.

Imagen tomada de Anecdótica

Ha sido escribir gimnasia y se me salen los recuerdos por las orejas. Balones medicinales, plintos, espalderas, testes de Cooper, pinos, puentes, volteretas y escenas lamentables a raudales. Se me saltan las lágrimas no sé si de la risa o de la nostalgia.
Podría ponerme a escribir un post o un tratado de trescientas páginas sobre la influencia de la educación física en la juventud española de los ochenta. Siendo esto un blog me decantaré por lo primero. Preparados, listos, ¡ya!


La primera escena que se me viene a la cabeza es la de Miguelín de mi clase de cuarto o quinto, el típico negado para la gimnasia. Tenía la cabeza clavada en la colchoneta y su reto y el de toda la clase era que diera una voltereta. En aquellas tiernas edades cuando la malicia no estaba desarrollada hasta el extremo, había un punto inflexión en la vida de un patoso en el que se pasaba de ser objeto de burla a ser parte de un objetivo común de todos los compañeros. Y aquel día, todos queríamos que Miguelín, irónico diminutivo, diese lo que él llamaba, “voltijeta”. Recuerdo su cuello al borde del desnuque, recuerdo sus sudores y los sudores del profesor, pero sobre todo esos pies que querían volar y apenas se elevaban unos milímetros del suelo en cada impulso fallido. No sé exactamente qué paso al final, probablemente la colchoneta se deslizó, o quizás sus vertebras se dislocaron, es posible que alguien le empujase del culo, incluso que lo hiciese toda la clase a la vez. Pero tras cinco o diez minutos de agonía y sufrimiento recuerdo ver su rechoncho cuerpo rodar sobre la colchoneta entre el aplauso enfervorecido de los allí presentes. Un momento de gloria que seguro que permanecerá en la memoria de Miguelín como permanece en la mía. Un momento corto, sin embargo. Porque aparte de una sonrisa de inmensa felicidad, había algo más en su rostro, el fruto de tanto tiempo de esfuerzo prolongado… estaba rojo, como sólo una sandía madura puede estar. Y es que aquel fue el día en que Miguelín pasó a ser conocido como Tomatito para el resto de la EGB.


Si la gimnasia ha sobrevivido hasta nuestros días ha sido básicamente porque hace veinte años no existía el programa “Gente” y los padres tenían cosas más importantes que hacer que poner demandas. Aparte de ser la clase con más humillaciones por minuto, estaban también las porterías sin sujeción y con hierros oxidados salientes que se derrumbaban en cuanto un portero aburrido se colgaba, estaban las pre-adolescentes cuasi-seguras de haber sido tocadas con alevosía en el culo por el profesor de turno que sólo pretendía que no se escornaran al hacer el pino, y, sobre todo, y ante todo estaba el salto del plinto con minitramp.

Hace tiempo que no frecuento un colegio pero seguro que lo han abolido. No sé, yo debo haber visto más accidentes en el plinto que en la Formula uno. Gente que se lo comía, que se salía de colchoneta, gente que caía sobre gente que golpeaba a gente con los pies cuando aterrizaba. Para los que no teníamos visos de medalla olímpica en Gimnasia artística el plinto era el potro… de tortura. Era divertido sí, pero era poco premio para tan poco riesgo. Te jugabas el prestigio ante la chica de clase que te gustaba, te jugabas la nota del profesor, te jugabas los dientes, y… ay de ti amigo, si dudabas y te quedabas corto, te jugabas los huevos. El potro se solía salta a lo largo sin voltereta o a lo ancho con voltereta. El día que Grego el chungo, intentó saltarse (nunca mejor dicho) esta ley no escrita paso a ser conocido como Huevo el Chungo.

 


Ocurría en las clases de gimnasia que a veces los tapados descubrían sus dotes ocultas. Y no, no hablo de las duchas. De hecho ahora que lo pienso yo, como la mayoría de chichos de mi clase, el día de gimnasia íbamos al cole en chándal (prenda importante porque en un cole público la marca del chándal situaba el status económico de tu familia- una vez, en epoca de vacas gordas, tuve un Karhu), y no me cambiaba hasta que llegaba a clase… ¿y luego me pregunto por qué ligaba tan poco de adolescente?
Los tapados de los que yo hablaba eran esos chicos semi-autistas, marginados o ascetas que vivían al margen del resto. En muchos casos repetidores, en otros sólo gente con miedo al rechazo social o la burla. Esos chicos debían matar sus horas de soledad haciendo abdominales porque cuando llegaba la clase de gimnasia encontraban su momento para brillar y ser admirados. Recuerdo repetidores lanzar el balón medicinal más allá de los diez metros y mirarte como advirtiendo que podrían hacer lo mismo con tu cabeza, recuerdo al “granos” saltar más de cinco metros de longitud sin carrerilla y sobre todo recuerdo el día en que el Cebolla dejó de ser conocido como el Cebolla. Era el día de las flexiones de brazos colgados del hierro de la canasta de baloncesto. Había que elevar la cabeza por encima de los brazos cuatro veces para aprobar… recuerdo que yo hice las dos primeras con facilidad, la tercera con suspense y la cuarta pataleando el aire como un ahorcado que intenta huir de la soga. Estaba en la media. Algunos suspendían y sólo unos pocos elegidos llegaban a diez. Y llegó el turno del Cebolla. Había expectación. Los más crueles por constatar su previsible cerapio, los que le conocíamos mejor esperando la anécdota, como que tirara la canasta al suelo o que su frágil cuerpo fuera arrastrado por el viento y quedase ondeante y agarrado al mástil cual bandera. Pero sorprendentemente no, y empezó a hacer flexiones de brazos con más facilidad que Rocky en sus entrenamientos, paso de diez con facilidad y si el profesor le hubiera dejado probablemente aún seguiría allí dale que te pego. Su gracilidad para elevarse admiró a todos. Fue el día en que el Cebolla pasó a ser conocido como Pajarito.

 

CAMPAÑA POR EL ORGULLO DE SER DOCENTE

Enviado por Antonio Flores Hernandez. Autor desconocido.

Imagen tomada de Felipe Merino EF

¡Yo soy el maestro de educación física!

Sí, ¡yo soy el de Educación Física! Formo parte de un cuerpo especial, de un grupo de docentes privilegiados, de una banda de ilusionados, de los que se conectan con sus alumnos, de los que valoran la educación en toda su globalidad, de los que tratan de mejorar día a día, de los que se sienten solos en las escuelas, de los que las familias no solicitan su acción tutorial, de los que pasan frío y calor por esos patios, de los que todavía les queda mucho por aprender, de los olvidados por la administració n... Si, soy el de Educación Física.

Cuando los cimientos de la escuela se tambalean porque sus enseñanzas han dejado de interesar a nuestros alumnos, la Educación Física se muestra como uno de los pilares que aún la sostienen. Los niños vienen a la Escuela felices cuando ese dia tienen "Educacion Fisica". Llegan con ilusión y motivación.  ¿Maestro que vamos hacer hoy?. Esas preguntas nos llenan de satisfacción y aumentan nuestra maltrecha autoestima. Es entonces cuando nos colgamos la placa en el pecho, como si de un Sheriff se tratara. ¡Somos los de Educación Física!.

Con nuestros alumnos nos sentimos importantes porque ellos nos valoran. Cabalgamos de clase en clase como un "Llanero solitario", porque somos los de Educación Física. Nuestros alumnos están ávidos de tomar su clase de Educación Física, recogen rápidamente los libros y sus enseres en cuanto abrimos la puerta del aula, esas caras aburridas se transforman, los ojos le brillan, echan chispas, en sus rostros, se empiezan a dibujar sonrisas, están impacientes, se mueven de las sillas, se nota un cierto nerviosismo por salir al patio de la escuela cuanto antes, gritan:  ¡ha llegado el maestro de Educación Física.!

Somos especiales porque nuestra asignatura es especial, aprovechemos su motivación intrínseca. No dejemos escapar esa gran oportunidad educativa. Apriétate el cinturón, colócate bien la placa, ajústate el sombrero y vamos a jugar, vamos a crear situaciones de aprendizaje en donde los niños se sientan a gusto, seguros, ilusionados, con ganas de moverse...

Aprovechamos la motricidad para educar, formamos personas competentes, trabajemos sus emociones y sus relaciones sociales, hacemos de ellos personas más autónomas y autosuficientes, mejoremos su autoestima, fomentemos su creatividad, desarrollemos su capacidad de esfuerzo...

Olvidemos nuestras frustraciones profesionales, esquivemos las zancadillas que nos pone la sociedad, ignoremos los prejuicios sobre nuestra área. Somos como los "Hombres de Harrison" o  "Brigada A", como "Rambo" o "Superman". Sintámonos orgullosos de lo que somos. Te vuelvo a decir, somos un cuerpo especial.

Nos reducen los horarios, se nos marginan de las competencias básicas, ¿y la competencia motriz, dónde está?, ¿a dónde vamos a ir a parar?... Quieren alumnos competentes, ¿Cómo puede interactuar un niño desde su banco del aula, quieto y callado? ¿Como puede mejorar su autonomía personal si no ha desarrollado sus cualidades, habilidades y destrezas motrices? ¿Cómo puede interactuar con los demás si sólo puede relacionarse con los compañeros de las mesas que hay a su alrededor?.. .

Está claro que somos un "grano negrito en el arroz" para la administración; entorpecemos los horarios; somos el relleno o la hora de descanso para los maestros enclaustrados. Se dice que nuestras labores fácil se suplen; las suple un maestro que "de todo sabe y de nada entiende". Sin embargo, en nuestras ausencias los patios lucen tristes, apagados y faltos de vida. ¡Nada es igual en nuestra ausencia!  

¡Somos los de Educación Física! y no olvidamos nuestras raíces como verdaderos docentes, arduamente formados en las aulas universitarias y normalistas, prestos a la lid en el campo de la faena magisterial.

¡Somos los de Educación Física!

¡Soy el de Educación Física!

EL INTERMEDIO PARODIA LAS DECLARACIONES DE ESPERANZA AGUIRRE

 

 

MUCHAS GRACIAS SEÑORA AGUIRRE

Autoría: Carta de una profesora enviada a Público y EL PAÍS

Fuente: Twitter (@wordpressdotcom)

MUCHAS GRACIAS SEÑORA AGUIRRE

¡¡¡Por fin!!! Estoy realmente encantada con trabajar 20 horas semanales y pensé que este día no iba a llegar nunca. ¿De verdad que ya no vamos a tener que cumplir con los artículos 70 a 81 de la Orden Ministerial de 29 de junio de 1994 que establecía que los docentes trabajamos 37 horas y media? ¿Es cierto que ya no tengo que permanecer en el centro 27 períodos semanales y dedicar 10 horas y media semanales a claustros, juntas de evaluación, preparar mis clases, preparar exámenes y corregirlos? ¿Ya no hay exámenes? ¿Puedo decir chorradas durante 55 minutos a 30 menores de edad porque ya no tengo que preparar lo que les voy a contar? ¿Me ha quitado usted por fin esas horribles horas complementarias en las que yo hacía guardias de patio? ¿No sustituiré a mis compañeros cuando falten, ni atenderé a la biblioteca a razón de 5 horas semanales? ¿Ya no tendré que coordinarme con mi jefe de departamento una hora a la semana para que supervise el cumplimiento de una programación que no tendré que preparar nunca más? ¿Ya no voy a ser tutora? Entonces… ¿Ya no tendré que acudir a esas tediosas reuniones de tutores para coordinar el plan de acción tutorial con la orientadora? ¿Ya no tendré que tratar nunca más en la hora de tutoría que, afortunadamente ya no existe, de temas tan intrascendentes para nuestros alumnos como la resolución de conflictos, la autoestima, el compañerismo, el tabaquismo, la anorexia, etc.? ¿No tendré que controlar el absentismo de los alumnos de la tutoría que nunca me asignarán? ¿No tendré que detectar nunca más las carencias, los problemas y las necesidades de mis alumnos? porque, entiendo que no tendré tiempo en mi horario semanal de 20 horas de clase mondas y lirondas para coordinarme con el departamento de orientación. ¿Ya no pasaré una hora semanal haciendo llamaditas a las casas para contactar con las familias e informar de cómo evolucionan los niños? ¿Ya no voy a tener que recibir nunca más a los padres preocupados por sus retoños porque sólo voy a dar 20 horas de clase semanales? Esto, además, aumentará enormemente la productividad en la comunidad de Madrid: ¿Qué es eso de pedir permiso en el trabajo para entrevistarte con el tutor de tu hijo?

Le transmito también el agradecimiento de los profesores de ciencias de mi centro pues ya no tendrán que preparar las prácticas de laboratorio que nunca harán. Por cierto, ¿vendemos el mobiliario y el material de los laboratorios del centro a la privada para sacar unas perrillas y superar el déficit o se lo regalamos a los de la concertada que son colegas? ¿Vendemos el fondo de la biblioteca que nunca más se abrirá? Podemos sacarnos un pastizal, sería una pequeña contribución de la educación pública para la creación de esa fabulosa policía autonómica que desea usted crear, si lo suma a lo que se ha ahorrado usted dejando en su casa a 1424 FUNCIONARIOS (NO INTERINOS) de secundaria sacaría adelante la policía y un ejército privado si se le pone a su señoría, que usted lo vale. También me comunican los compañeros de lenguas extrajeras que tiene usted más razón que una santa, que había que plantarle cara al Consejo de Europa: a los españoles no se nos dicta cómo se enseñan los idiomas extranjeros ¿Qué coño es eso de que los grupos deben ser reducidos para potenciar la práctica oral? Aquí a 30 niños que es como hemos estudiado todos hace 40 años y no veas cómo pilotamos en esto de los idiomas.

Como trabajo en un pueblo, los padres me preguntan si vamos a tener agrupamientos flexibles en lengua y matemáticas para los alumnos que necesitan una atención más pormenorizada y les he comunicado que evidentemente no, que había que quitar docentes para superar el déficit y que su deber como buen madrileño es dar de comer a los de las academias, que tienen que salir de la crisis. En la escuela pública no se dan clases particulares. Por cierto, el colectivo de academias se suma al agradecimiento porque la recuperación de materias pendientes corre ahora de su cuenta.

Los alumnos de compensatoria, unos 25 niños que están bastante perdidos, me piden que, como les corresponde medio profesor de esa especialidad para atenderlos, si podíamos hacer algo para que les tocase la mitad que tiene aparato fonador, que las piernas no les valen.

El TIC no dice nada porque ya no hay. De todos modos ya no necesitamos ordenadores para entrar en Internet, eso lo vamos a hacer cuando, después de trabajar 4 horas diarias únicamente, volvamos a casa y no tengamos clases que preparar ni exámenes que corregir.

¿QUEDAMOS ENTONCES EN QUE PASO DE 37 HORAS Y MEDIA A 20 Y QUE ME VA A SUBIR EL SUELDO POR EL TRAUMA QUE ESTO ME OCASIONA?

ES USTED MI HEROÍNA SEÑORA AGUIRRE.

TRANSMITA MIS RESPETOS A LAS SEÑORAS FIGAR Y DELIBES, SIN CUYA INESTIMABLE AYUDA, ESTO NO HABRÍA SALIDO ADELANTE.

Por cierto, si admite usted sugerencias de una admiradora: aumente usted el horario a los presentadores de los telenoticias de TELEMADRID que está muy feo que trabajen 5 horas semanales y cobren lo que cobran.

UN SALUDO DE UNA DOCENTE AGRADECIDA

PARÁBOLA DEL PEDAGOGO

Fuente: Blog No es una pipa

En aquel tiempo subió Jesús a la montaña seguido por la multitud y, sentándose sobre una gran piedra dejó que sus discípulos y seguidores se le acercaran. Después, tomando la palabra les enseñó diciendo:
- En verdad os digo que serán bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el Reino de los Cielos. Que serán bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Que serán bienaventurados los
misericordiosos porque ellos…

 

 

 

Uno de los fariseos presentes que nunca había estado frente a una multitud, ni enseñado nada, tomó la palabra y se dirigió a Él diciendo:

Caifás, el peor de todos, le dijo a Jesús : Después de las instancias compensatorias de diciembre, marzo y julio , me reservo el derecho de promover directamente a tus discípulos para que al Rey no le fallen las encuestas de evaluación de calidad ni se le caigan los porcentajes de rendimiento. Serás notificado oportunamente por la vía que corresponde. ¡Ojo con aplazar a alguno! Recuerda que aún eres interino y que no presentaste la declaración jurada de incompatibilidad!

…y Jesús pidió la jubilación anticipada a los treinta y tres años de edad…

ESPERANZA AGUIRRE Y SU OPINIÓN DE LOS PROFESORES

Nota aclaratoria: La de la imagen NO es Esperanza Aguirre

 

RAP DE ESPERANZA AGUIRRE Y LA ENSEÑANZA PÚBLICA

Enviado: Maria Cerezuela Pedros

Del programa de radio No somos nadie de M80 con Pablo Motos

 

 

RESISTIRÉ. LA MAREA VERDE CONTRA LOS RECORTES EN EDUCACIÓN

Enviado: Ernesto Antón

Un abrazo de otro compañero de la pública a todos los luchadores por la igualdad de oportunidades educativas

 

DIARIO DE UN GIMNASIO

Enviado: Carlos Zubiaur Sanz

Autor: Desconocido.

DIARIO DE UN GIMNASIO:

Mi mujer me regaló para mi cumpleaños un vale para una semana con un personal trainer en el gimnasio al que va Jesús Vázquez. Mi personal trainer, Vanesa, resultó ser una instructora de Aeróbic de 26 años, modelo de trajes de baño...

Lunes : Empecé mi día a las 6 de la mañana. Fue bastante difícil levantarse, pero todo cambió cuando llegué al gimnasio y vi a VANESA esperánd...ome. Parecía una diosa griega: alta, rubia, ojos azules, pechos increíbles y una gran sonrisa, con unos labios carnosos espectaculares.

VANESA me mostró los distintos aparatos y me tomó el pulso después de 5 minutos en la bicicleta fija. Se alarmó de que mi pulso estuviera tan acelerado, pero yo lo atribuí a su malla de lycra metida entre sus nalgas... Disfruté viéndola dar su clase de aeróbic, después de terminar mi inspirador día de ejercicio. VANESA me estaba motivando cuando hacía yo mis flexiones, a pesar de que ya me dolía la barriga de tanto meterla para adentro (la barriga) cada vez que la chica pasaba junto a mí...

Martes : Un café doble bien cargado y ¡al gimnasio! VANESA me puso a levantar una barra de metal y después se atrevió a ponerle ¡¡¡pesas!!!. Mis piernas estaban un poco debilitadas por la cinta, pero logré completar ¡UN KILOMETRO COMPLETOOO!! La aprobadora sonrisa de VANESA y su guiño cómplice hicieron que todo valiera la pena... ¡Me sentía fantástico!... era una nueva vida para mí.



Miércoles : La única forma de lavarme los dientes ha sido poniendo el cepillo sobre el lavabo y moviendo la cabeza a ambos lados encima de él. Creo que tengo una hernia en los pectorales. Conducir no fue tan fácil; sólo al frenar y dar vueltas al volante me dolía hasta el pelo; estacioné encima de una moto... VANESA se impacientó un poco conmigo por considerar que mis aullidos de dolor al levantar las pesas molestaban a los demás socios del club. La verdad es que su voz resulta un poco aguda a esas horas de la mañana y cuando grita se vuelve nasal y muy molesta. Como no podía correr en la cinta porque me dolían los huevos, VANESA me puso a hacer steps, de forma que ahora me duele también el culo. Me dijo que me ayudaría a ponerme en forma y a disfrutar de la vida: otra de sus tantas gilipolleces y promesas.



Jueves: VANESA me estaba esperando con sus dientes de vampiro y su sonrisita estilo the Joker. Llegué media hora tarde: fue el tiempo que tardé en ponerme los zapatos. La muy zorra me puso a trabajar con las argollas pero, cuando se distrajo, salí corriendo a esconderme en el baño. Mandó a otro entrenador a buscarme y, como castigo, me puso a trabajar en la máquina de remar y .. me hundí.

Viernes : Odio a la hija de puta de VANESA más que a cualquier otro ser humano que haya odiado en la historia del mundo. Estúpida, anoréxica, anémica, zorra y desgraciada sin cerebro. Si hubiese una parte de mi cuerpo que pudiese mover sin un dolor desesperante, le rompería todos los huesos, la puta madre que la parió. Va y me dice que trabajara mis tríceps, ¡SI YO NO TENGO TRICEPS!!!... Y si no quiere que me caiga en el suelo, que no me pase las putas barras o cualquier otra cosa que pese más que un folio... Me desmayé en la bicicleta y me desperté en la camilla de la nutricionista, una flaca hija de puta que me dio una cátedra de alimentación sana, ¡claro! La muy cretina no tiene ni puta idea de lo que es morirse realmente de hambre.  ¿Por qué no me pudo tocar alguien más tranquilo, como un diseñador de moda o una estilista?

Sábado : La anormal de VANESA me dejó un mensaje en el contestador con su vocecita repelente preguntándome por qué no fui hoy. Sólo con escucharla me dieron ganas de cargarme el móvil, pero no tenía la fuerza suficiente ni para levantarlo, incluso ni para levantar el mando de la tele, así que me pasé 11 horas seguidas viendo los documentales de la 2...... putos pajaritos saltando de rama en rama.

Domingo : Hoy he ido a la iglesia para agradecerle a Dios que esta semana haya terminado. Me arrodillé y no pude levantarme. Aproveché para rezar y pedir que el año que viene, mi mujer me regale algo un poco más divertido, como una endodoncia, un cateterismo, un trasplante de próstata o una colonoscopia.

 


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